
Síntomas y causas del acné
En esta serie de blogs quiero explicar diversas enfermedades de la piel frecuentes. Intento hacerlo de la misma manera que lo hago cada día en mi consulta: con un lenguaje sencillo y claro, para que incluso los temas difíciles sean comprensibles para todos. Explicaciones claras sobre la enfermedad, su evolución, las causas y las posibilidades de tratamiento.
Cuando las personas entienden mejor estos aspectos, el tratamiento es más eficaz y también pueden ser más resistentes a la desinformación.
Comenzamos con un blog sobre el acné.
Resumen
Los granos aparecen en la pubertad, cuando las hormonas se activan. Estas hormonas provocan el crecimiento y el desarrollo sexual. Pero además, la piel cambia bajo su influencia: las glándulas sudoríparas y sebáceas se vuelven más activas. Las glándulas sebáceas producen sebo, necesario para mantener la piel flexible, protegerla de la deshidratación y también contra virus, bacterias y hongos.
Durante la adolescencia la piel se vuelve más grasa por el aumento de producción de sebo. Esto es normal. El exceso de sebo puede obstruir los poros y generar puntos negros, que pueden inflamarse y convertirse en granos. Si intervienen bacterias, se forman pústulas.
En el acné ocurre algo más: además de la producción aumentada de sebo, hay una eliminación insuficiente del mismo hacia la superficie de la piel. El sebo se acumula en los conductos y glándulas sebáceas, generando más puntos negros, granos y pústulas. En el acné esto sucede con mayor frecuencia, más profundo y de forma más severa, lo que aumenta el riesgo de cicatrices permanentes.
La predisposición al acné suele ser genética: si los padres lo padecieron, el riesgo para los hijos es mayor.
Las glándulas sebáceas son más abundantes en el rostro, los hombros y el pecho, por eso ahí aparecen más granos y acné.
Los granos de la adolescencia suelen desaparecer tras algunos años, cuando la piel y la producción de sebo se equilibran, sin dejar marcas permanentes.
El acné, en cambio, puede durar entre 5 y 15 años, causar inflamaciones más profundas y graves, y dejar cicatrices importantes.
El acné puede arruinar la vida durante la adolescencia y juventud, y las cicatrices recordarlo para siempre. Hoy en día se pueden tratar (p. ej. con láser fraccional CO₂), pero nunca desaparecen por completo.
Muchos jóvenes acuden al dermatólogo cuando ya existe un daño importante en la piel. Por eso es clave diferenciar entre granos y acné, reconocer el acné a tiempo y tratarlo de forma adecuada para evitar cicatrices.
Tratamiento
Para los granos comunes existen productos de venta libre en farmacias o droguerías, y tratamientos de esteticistas o terapeutas de la piel. El médico de cabecera puede recetar cremas o antibióticos en casos más graves.
Para el acné verdadero se necesita más. El tratamiento debe iniciarse pronto para evitar cicatrices, reduciendo la producción de sebo y mejorando su drenaje. Los retinoides (derivados de la vitamina A) cumplen ambas funciones y actúan sobre la causa. El tratamiento suele durar unos 9 meses.
Los retinoides se presentan en forma de crema para casos leves, y en comprimidos para los graves: isotretinoína (antes Roaccutane o Accutane). Existen muchos mitos sobre sus efectos secundarios, pero en más de 30 años de experiencia rara vez he visto a alguien suspender el tratamiento por ellos. Es un medicamento seguro con el control adecuado.
Se requieren análisis de sangre antes y 4–6 semanas después de comenzar para controlar el hígado, que metaboliza el fármaco.
El efecto secundario más común son los labios secos, fácilmente prevenibles con bálsamo labial o vaselina. Otros posibles son sequedad de la piel o dolores musculares/espalda.
Durante las primeras 1–2 semanas el acné puede empeorar, pero luego mejora notablemente. Tras 6–9 meses de tratamiento completo, el 90 % de los pacientes queda libre de acné de forma definitiva.
Es muy importante: las mujeres no deben quedarse embarazadas durante el tratamiento, ya que puede provocar malformaciones graves en el bebé. En muchos países se exige una prueba de embarazo mensual antes de renovar la receta.
Qué hacer (y no hacer) uno mismo
No exprimir ni rascar granos: esto empeora la inflamación, retrasa la curación y aumenta el riesgo de cicatrices. Solo los puntos negros pueden extraerse de forma relativamente segura, mejor por un profesional.
Se recomienda evitar el uso de base de maquillaje o corrector, pues pueden obstruir los poros y empeorar el acné. Si se usan, hacerlo con moderación.
En cuanto a la dieta: no existe una específica contra el acné. Si notas que ciertos alimentos (chocolate, cerdo) lo empeoran, evítalos. Si no hay relación, no hace falta dieta. Por supuesto, comer sano siempre es mejor que abusar de comida rápida.
Conclusión
El acné no es lo mismo que los granos de la adolescencia. Estos son normales y desaparecen solos. El acné, en cambio, no desaparece sin tratamiento, puede durar años y dejar cicatrices permanentes. Afortunadamente, hoy en día puede tratarse de manera eficaz y segura. Si se diagnostica y trata a tiempo, las cicatrices pueden prevenirse.

